En una reunión de amigos casi todos tenían la mente ocupada con los problemas del diario vivir. Uno decía:
– No se donde fallé. Procuré educar mi hijo lo mejor que pude. Quise hacer de él un deportista, le proveí la mejor educación, le enseñé las profesiones mas útiles y el parece que todo le aborrece. El siempre se va en contra de mis deseos.
Otro, de un año menor, decía:
– Compré muchas acciones de una empresa, y ellas se están desvalorizando cada día.
Un tercero reclamó:
– Mi barrio estaba tranquilo hasta que se mudaron algunos individuos sospechosos y ahora he tenido que comprar cerraduras mejores y un sistema de alarma.
Otro se quejaba de sus empleados, diciendo que ellos le exigían demás, olvidándose de que la empresa era de él.
Mi amigo anciano escuchaba todo sonriendo comprensivamente. Uno de los presentes le preguntó lo que el pensaba de todo esto, y él citó a Gibran Kalil Gibran, diciendo:
¿Dime pueblo de Orphalese, lo que tienes en esos domicilios y lo que guardas detrás de esas puertas cerradas?
¿Poseemos la paz, el impulso callado que revela nuestro poder? ¿Poseemos la belleza que guía el corazón lejos de cosas talladas en madera y piedra para la montaña sagrada?
¿O simplemente, tenemos comodidades?
¿Es la ambición sin bienestar, cosa furtiva que entra en la casa como invitado, después se queda de huésped, para luego convertirse en dueño?
Uno de los amigos, dijo:
– No entendí.
Y el anciano continuó citando a Jesús: “Marta, Marta, usted corre detrás de muchas cosas y una sola es necesaria”.
Continuamos observándolo, y escuchamos:
– No sean poseídos sino poseedores. No serán las verjas o cerraduras, autoridades, gobiernos, posesiones, lo que los protegerán, sino el amor.
Salí de allí pensando en luchar contra el mal, pero con amor en el corazón.
Amílcar Del Chiaro Filho
Este artículo ha sido obtenido del PORTAL DO ESPIRITO, y traducido del portugués, en la siguiente e-dirección: espirito.org.br/index.asp
12/31/2005
12/28/2005
Espíritu Mío
Para inaugurar este foro, hemos escogido, de la fértil creatividad de nuestro compañero espîrita y hábil decimista, lo que consideramos la más profunda de sus obras: ESPIRITU MIO.
¡Oh, leve gota de un sutil perfume
que con la suave brisa se evapora
y dejas impregnadas con tu aroma
la dura piedra y la intangible nube!
Tu etérea esencia al infinito sube
para volver más tarde renovada.
Llevas en ti la eternidad grabada,
ya sea de glorias o de vil miseria
y evolucionas junto a la materia
en una ruta eterna y continuada.
Gregorio Rivera Soto
¡Oh, leve gota de un sutil perfume
que con la suave brisa se evapora
y dejas impregnadas con tu aroma
la dura piedra y la intangible nube!
Tu etérea esencia al infinito sube
para volver más tarde renovada.
Llevas en ti la eternidad grabada,
ya sea de glorias o de vil miseria
y evolucionas junto a la materia
en una ruta eterna y continuada.
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