Hay muchas confusiones, hechas intencionalmente o no, entre el Espiritismo y numerosas formas de creencia popular, inclusive las formas de sincretismo religioso afro-católico, bohique-católico o afro-protestante, hoy largamente difundidas. Adversarios de la doctrina espírita acostumbran hacer intencionalmente esas confusiones, con el fin de alejar del Espiritismo a las personas cultas. Por otro lado, algunos espíritas mal orientados, que no conocen bien la propia doctrina, colaboran con ese trabajo de confusión, admitiendo como doctrinarias las más extrañas manifestaciones mediúmnicas y las más evidentes mistificaciones.
Kardec decía, con mucha razón, que los adeptos demasiado entusiastas son más peligrosos para la doctrina que los propios adversarios. Porque estos, combatiendo lo que no conocen, evidencian su propia debilidad y contribuye al esclarecimiento del pueblo, mientras que los adeptos de entusiasmo fácil comprometen la causa. Lo que estamos viendo hoy, en el medio espírita, no es más que la confirmación de esa asertiva del codificador. Espíritas demasiado entusiastas están siempre prontos a recibir cualquier “nueva revelación” que les sea ofrecida, y a divulgarla apresuradamente, como verdades incuestionables. ¡Qué diferencia entre el equilibrio y la ponderación de Kardec y esa osadía inútil y perjudicial!
2/25/2006
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