3/08/2006

Churchill Espírita

Es necesario que proclamemos, sin temor de contradicción: Winston Churchill era espírita convencido. La revista "Careta", de 15.01.55, divulga que, por ocasión de la guerra de los Boers, cuya cobertura estaba por hacer para el "Morning Post", cierto día, Churchill se hallaba perdido, en el interior de África, solo, desarmado y amenazado por muchos peligros. Dedicándose, ya, a los estudios espirituales; pero, todavía, preso de torturante escepticismo, resolvió apelar para su Guía Espiritual. Atendida, de pronto, su oración, fue irresistiblemente guiado, reencontrando, fácilmente, el camino e la seguridad.

Desde entonces, Churchill, igual que su colega Makenzie King, primer ministro canadiense, se volvió fervoroso adepto del Espiritismo. Pasó a consultar los Espíritus, siempre que decisiones importantes le eran reclamadas.

En el Parlamento Británico, fue una voz resonante, en defensa de la causa espírita. Él mismo declaró, notadamente, durante la última Gran Guerra, obtuvo, más de una vez, ayuda de un poder extraño.

Su profesión-de-fe espírita, la hizo, en el Victoria Hall, en mayo de 1950, estando presentes Herbert Morrison, Stanford Crips, Clemente Attle y otras altas personalidades políticas.

El gran periódico francés, "La Prense", número 473, confirma la noticia, añadiendo detalles y finalizando con las siguientes palabras: "Feliz Inglaterra, donde los hombres aún los que se encuentran en mayor notoriedad, tienen el valor de hacer públicas sus opiniones".

Al final de su jornada terrena, casi nonagenario, Winston Churchill era un viejo-mozo, como si hubiese hecho abluciones en la "Fuente de la Juventud".


Texto parcial extraído del periódico "Tribuna Espírita" - enero/febrero - 1999.