"La vanidad de ciertos hombres, que juzgan saber todo y todo quieren explicar a su modo, dará nacimiento a opiniones disidentes. Mas todos los que tuvieren en vista el gran principio de Jesús se confundirán en un solo sentimiento: el de amor al bien y se unirán por un lazo fraterno, que prenderá al mundo entero. Estos dejarán de lado las miserables cuestiones de palabras, para solo ocuparse con lo que es esencial. Y la doctrina será siempre la misma, en cuanto al fondo, para todos los que recibimos comunicaciones de los Espíritus superiores." [1].
Se comprende que en nuestra vida común estamos delante de situaciones que exigen una posición práctica delante de los hechos.
Cuando alguien dice: fulano esta casado pero tiene una amante mayor, en general, la primera actitud no es la de la formulación de teorías que justifiquen o no la aceptación de esa verdad. Porque la verificación de ella es cosa tan ordinaria cuanto el propio hecho, su aceptación es muy simple. No se da lo mismo, aun con ciertas nociones y concepciones del mundo que nos rodea.
Mucho menos con aquellas con respecto a la Doctrina Espírita. Una vez más recurrimos a ejemplos simples de la ciencia. La afirmación: "la Tierra gira con movimiento circular en torno del Sol", parece, si aplicamos el criterio de aceptación vulgar, una afirmación libre de ambigüedades.
Nuestras mentes forman instantáneamente una idea perfectamente clara de su significado. Por más increíble que parezca, no en tanto, su validez no puede ser deducida de la misma forma como en el ejemplo de la frase anterior. Ella no era ni un poco valida a los pueblos antiguos, por que no era bien eso lo que ellos constataban cuando veían al Sol levantarse y ponerse todos los días, en aparente movimiento circular alrededor de la Tierra. Ella fue la propia expresión de la verdad para Nicolás Copernico (1540) en su nueva formulación del sistema del Mundo. Para él, la Tierra sí giraba circularmente en torno del Sol.
Ella dejó de tener validez para los astrónomos posteriores, en particular Johannes Kepler (1630) que descubrió que el movimiento, de hecho, no era circular sino elíptico con el Sol ocupando uno de los focos de la elipse.
Esa ultima conclusión de Kepler dejó de ser válida con Isaac Newton (1670) y su teoría de la gravitación universal.
Para Newton (así como para toda la mecánica clásica que él fundó), el movimiento solo sería elíptico si en el Universo solamente el Sol y la Tierra existiesen.
Desde que hay otros cuerpos (no podemos olvidar la Luna) el movimiento pasa a ser perturbado. Muy aproximadamente la tierra giraría describiendo una roseta alrededor del Sol por causa del movimiento de precesión de los ábsides de la orbita descrita por ella, en términos exactos si, aun, en el Universo, existiese otro cuerpo mas allá de la Tierra y del Sol, el movimiento de aquella jamás sería descrito de una manera simple. Una vez más, esa afirmación dejó de ser valida para Albert Einstein (1905), que descubrió los efectos relativisticos no despreciables.
Para Einstein, aunque no existiese ningún otro cuerpo en el Universo sino solamente la Tierra y el Sol, todavía así el movimiento sería el de una roseta con una presesión de los ábsides extremadamente lenta para la Tierra. La existencia de otros cuerpos no alteraría mucho la descripción de Newton, aunque el movimiento se volviese todavía más complejo. Tal ejemplo nos muestra cuan difícil es la descripción de la verdad relacionada al objeto de investigación de la ciencia ordinaria, la materia.
La lección que se obtiene no es la de que cierta concepción anterior halla dejado de ser válida (decretada como herética en la visión por dogmas). Al contrario, las construcciones científicas presentes se fundamentan explícitamente en aquellas del pasado.
Para nosotros la memoria de los antiguos astrónomos debe ser tan venerable cuanto la de los más recientes. Aún hoy en día, si quisiéramos construir un reloj de Sol por ejemplo, podemos perfectamente usar los conceptos antiguos que consideraban el Sol como girando en torno de la Tierra. ¿Existe error en eso? Delante de nuestra presumible ignorancia con relación a las cuestiones todavía abiertas en las ciencias, estamos ciertamente tan cerca de la verdad como ellos.
La verificación de este hecho no puede ser motivo para alarmarnos, ni para un descrédito para con las ciencias. Lo que se hace necesario es una nueva concepción de aceptación de la verdad, también como criterios de comprensión de las explicaciones científicas. La clave que permite esa nueva comprensión puede ser conseguida estudiándose un poco la historia de las ciencias así como los mecanismos por los cuales las concepciones científicas surgieran y han operado[2].
Las teorías científicas representan las construcciones de raciocinio donde esas concepciones científicas se establecen. No es sino por el hecho de tales conceptos estar armónicamente integrados a las teorías que su aceptación se vuelve válida. Por otro lado, las teorías deben ofrecer una visión consistente del universo donde tal fenómeno ocurre. Eso implica no sólo en explicar aquel fenómeno particular, más también los posible efectos a él relacionados.
Una excelente teoría debe, también, ofrecer las bases para la previsión de fenómenos desconocidos. Por tanto, no es la autoridad de uno u otro científico que fundamenta la ortodoxia en las ciencias (con sentido muy diferente de aquel usado por las religiones clásicas). Nunca la verdad científica habrá de ser decidida en reuniones de puertas cerradas, por la deliberación de concejos u organizaciones o basándose en la fama del científico más notable. Es verdad que la opinión de un gran científico a favor de una cierta teoría particular puede pesar mucho en la orientación de las investigaciones futuras, mas tal opinión no constituirá nunca la teoría.
[1] Allan Kardec, "El Libro de los Espíritus",
[2] Silvio Seno Chibeni, "La Excelencia Metodológica del Espiritismo II", Reformador, Diciembre de 1988, pp. 373-378 (FEB).
Por Ademir Xavier, Brasil
Editor GEAE
http://www.geae.inf.br/el/index.html
9/02/2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada