Del examen del conjunto de fenómenos paranormales, estudiados a través de los últimos 150 años, se desprende, que hay una mente extra física (alma), cuyo pensamiento (energía extra física) vence el espacio (telepatía), la materia (clarividencia) y el tiempo (precognición y retrocognición) y le permite operar sobre la materia (psicokinesia); que puede separarse transitoriamente del cuerpo físico y volver a él (experiencias extracorpóreas), sobreviviendo a la muerte clínica (experiencia cercana a la muerte), venciendo, la muerte biológica para volver a comunicarse con los seres de este mundo (psi-theta) e incluso a trav6s de instrumentos electrónicos (transcomunicación instrumental) para finalmente volver a encarnar (memoria extra - cerebral) en la Tierra o en algún otro punto del Universo.
En resumen, el hombre desde el punto de vista espírita, y tal como lo está demostrando progresivamente la parapsicología es un ser paranormal y palingenésico. Como ser paranormal, es capaz de rebasar las limitaciones sensoriales y corporales, accediendo a través de la fenomenología psi a otras formas de manifestación y de conocimiento. Como ser palingenésico, el hombre puede descubrir dentro, de sí mismo que él forma parte del plan divino del Universo.
La decadencia de la Psicología materialista del Siglo XIX, la orientación actual de algunas escuelas psicológicas como la Psicología Analítica, la Psicosíntesis, la Psicología Transpersonal e incluso el Psicoanálisis; así como los testimonios presentados por la Parapsicología, no hacen otra cosa que confirmar el acierto de las enseñanzas espíritas.
Finalmente se puede decir, que el esfuerzo ciclópeo que la Psicología Académica viene haciendo hasta el presente, a fin de llegar a estas conclusiones, ya había sido realizado entre 1857 y 1869 por Allan Kardec y posteriormente por los grandes clásicos espíritas europeos y americanos.
Fue por esa razón que Russel Wallace, émulo de Darwin, al estudiar la relación del Espiritismo con la Psicología, declaró en el siglo pasado que todas las escuelas psicológicas no eran más que formas de una psicología elemental, y que Rhine en el siglo pasado sostuvo la necesidad de que la Parapsicología le reintegre a la Psicología el objeto que babía perdido.
La introducción definitiva de los conocimientos espiritas en el campo de la Psicología va a significar sin lugar a dudas una verdadera revolución copernicana: No es lo mismo una Psicología con alma que una Psicología sin alma.
El Espiritismo le ha devuelto el alma a una Psicología que la había perdido.
Coinclusiones del Lic. Daniel E, Gómez, en su artículo titulado 'Psicología Parapsicología y Espiritismo" , pag. 77. de "Ciencia Espírita" Vol Nº 1 y 2 , 1993.