Un ser humano es parte del todo que llamamos universo. Una parte limitada en el tiempo y en el espacio.
Tenemos la vivencia de nosotros mismos, de nuestros pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto, un tipo de ilusión óptica de nuestra conciencia.
Esta ilusión constituye una cárcel que nos restringe en nuestros deseos personales y en los afectos hacia muchas personas cercanas a nosotros.
Nuestra tarea debe consistir en liberarnos de esta prisión ampliando nuestro circulo de comprensión y compasion, y abarcar a todas las criaturas vivientes en la totalidad de la naturaleza y su belleza.
Albert Einstein
3/28/2006
3/21/2006
Víctor Hugo y la Reencarnación
El conocido poeta, novelista y dramaturgo francés Víctor Hugo, expresó sus profundas convicciones palingenésicas en las siguientes frases:
«Siento en mí toda una vida futura. Soy como un bosque podado que retoña en brotes más fuertes cada vez; subo hacia el infinito.»
«Y si la tierra me da su savia para sustentarme en lo material, el cielo me ilumina con el reflejo de los mundos entrevistos. »
«Hay quien dice que el alma es solamente la expresión de fuerzas corporales, y yo pregunto: ¿por qué la mía es más luminosa ahora, cuando mi vida declina y esas fuerzas corporales me abandonan?»
«Sobre mí se cierne el invierno y en mi alma florece una primavera eterna; las lilas, las violetas y las rosas perfuman y se abren como cuando yo tenía veinte años. Cuanto más me aproximo a la meta, oigo más claramente las sinfonías de los mundos que me llaman...»
«Viviré mil vidas futuras, continuaré mi obra, escalaré de siglo en siglo todas las rocas, todos los peligros, todos los amores, todas las pasiones, todas las angustias; y después de miles de ascensiones, liberado, transformado, mi espíritu volverá a su fuente, fundiéndose en la realidad absoluta, como el rayo de luz vuelve al sol».
Alianza
«Siento en mí toda una vida futura. Soy como un bosque podado que retoña en brotes más fuertes cada vez; subo hacia el infinito.»
«Y si la tierra me da su savia para sustentarme en lo material, el cielo me ilumina con el reflejo de los mundos entrevistos. »
«Hay quien dice que el alma es solamente la expresión de fuerzas corporales, y yo pregunto: ¿por qué la mía es más luminosa ahora, cuando mi vida declina y esas fuerzas corporales me abandonan?»
«Sobre mí se cierne el invierno y en mi alma florece una primavera eterna; las lilas, las violetas y las rosas perfuman y se abren como cuando yo tenía veinte años. Cuanto más me aproximo a la meta, oigo más claramente las sinfonías de los mundos que me llaman...»
«Viviré mil vidas futuras, continuaré mi obra, escalaré de siglo en siglo todas las rocas, todos los peligros, todos los amores, todas las pasiones, todas las angustias; y después de miles de ascensiones, liberado, transformado, mi espíritu volverá a su fuente, fundiéndose en la realidad absoluta, como el rayo de luz vuelve al sol».
Alianza
3/20/2006
VICTOR HUGO, PRECURSOR DEL ESPIRITISMO
En Francia y en muchos países del mundo se conmemora este año el bicentenario del natalicio de Víctor Hugo. La grandiosidad de las obras de este extraordinario genio, su dedicación a las causas sociales tales como: la paz mundial, los derechos de los niños, de la mujer del hombre, sus luchas por el derecho a la educación, por la abolición de la pena de muerte y del progreso social lo hace merecedor del título de Ciudadano de la Humanidad.
Ante las acusaciones de ateo o materialista respondía sencillamente:
"Dios es el astro de amor brillando en el infinito y visible con los ojos del alma."
Pocos saben que Víctor Hugo entró en contacto con las "mesas girantes" o "parlantes" antes que el mismo Kardec. Sus experiencias con el Mundo Espiritual comienzan en 1853, en Jersey cuando, por intermedio de Madame de Girardin, la familia Hugo se inició en el intercambio con los Espíritus, a través de la mediumnidad de efectos físicos tan en boga en esa época. Kardec llamó “mesas Girardin” por la gran profusión de este fenómeno por la gran médium en los salones sociales de París.
Víctor Hugo se cuidaba de que la continua comunicación con los “muertos” influenciara sus obras literarias. Pero uno de los Espíritus autodenominado “Muerte”, le estimuló a darle la dimensión espírita a sus obras y a su vida, mediante la siguiente comunicación:
“Ven a realizar tu otra obra, ven a mirar lo inabordable, ven a encontrar lo imposible, ven a transbordar lo intransbordable, ven a justificar lo injustificable, ven a realizar lo irreal. Ven a probar lo improbable”.
El gran escritor era así invitado a ampliar su condición de poeta entrando en el conocimiento de Dios y del mundo más allá de la tumba.
En el libro “Víctor Hugo y Dios”, de Emmanuel Godo, se afirma que el contacto con las “mesas girantes” le dio la certeza no sólo de la existencia, sino de la presencia tangible de los Espíritus y que esta convicción le acompañó hasta su muerte.
A partir de 1855 en Jersey, en Bruselas, en París, los fenómenos sobrenaturales se hicieron presentes en su vida bajo muchos aspectos: ruidos, golpes de Espíritus en las paredes, visiones, premoniciones, o sea, él mismo estaba dotado de varias facultades mediúmnicas. Sus anotaciones personales así lo comprueban en agendas que describen las “intervenciones de lo desconocido”, conservadas actualmente en la Biblioteca Nacional de París.
Camilo Flamarión afirma en “Les Annales Politiques et Littéraires” de el 7 de mayo de 1899 lo siguiente:
“Víctor Hugo conversó conmigo algunos años antes de su muerte; él jamás dejó de creer en la manifestaciones de los Espíritus. Esa creencia inquebrantable, cuyas raíces se remontan a las experiencias de Jersey, en las frecuentes reuniones de las “mesas parlantes”, fue para el gigante de la literatura del siglo XIX, la motivación de su vida, de su trabajo y del amor para sus semejantes.”
En “Post Scriptum de mi Vida”, Víctor Hugo dice: “Todas estas cosas, Espiritismo, sonambulismo, catalepsia, segunda vista, mesas parlantes, golpeadores invisibles, enterrados de la India, comedores de fuego, encantadores de serpientes, etc.. tan fácilmente llevados a burla, quieren ser examinadas desde el punto de vista de la realidad. Hay aquí una cierta cantidad de fenómenos entrevistos. Si se abandonan estos hechos, tomad cuidado, los charlatanes se alojarán ahí, así como los imbéciles. No hay término medio: O ciencia o ignorancia. Si la ciencia no quiere estos hechos, la ignorancia los tomará. Si os recusáis engrandecer el espíritu humano, aumentareis la estupidez humana.”
Su gran interrogante y eterna búsqueda era sobre el sentido último de los seres y las cosas. El origen de su poesía romántica como también en las obras visionarias se fundamentan en su fe en un Dios tan indefectible como original. Sus exigencias espirituales determinaron su elección estética, política y su visión de la Historia, que lo transformaron en un profeta inspirado. Predijo la globalización del mundo, la moneda única europea y la existencia de los vehículos espaciales que harían el intercambio sideral.
Al morir su último pensamiento fue para Dios y para el prójimo, Como se demuestra en su testamento: “Dejo 50,000 francos para los pobres. Deseo ser llevado al cementerio en su carro fúnebre. Recuso la oración de todas las iglesias, pido una oración a todas a todas las almas. Creo en Dios”.
Por ello se le considera como uno de los precursores del Espiritismo.
Basado en un artículo de María do Carmo Marino Schneider, SEI (Servicio Espiritista de Informaciones) Rua de los Inválidos, 34, Río de Janeiro-RJ-Brasil.)
Ante las acusaciones de ateo o materialista respondía sencillamente:
"Dios es el astro de amor brillando en el infinito y visible con los ojos del alma."
Pocos saben que Víctor Hugo entró en contacto con las "mesas girantes" o "parlantes" antes que el mismo Kardec. Sus experiencias con el Mundo Espiritual comienzan en 1853, en Jersey cuando, por intermedio de Madame de Girardin, la familia Hugo se inició en el intercambio con los Espíritus, a través de la mediumnidad de efectos físicos tan en boga en esa época. Kardec llamó “mesas Girardin” por la gran profusión de este fenómeno por la gran médium en los salones sociales de París.
Víctor Hugo se cuidaba de que la continua comunicación con los “muertos” influenciara sus obras literarias. Pero uno de los Espíritus autodenominado “Muerte”, le estimuló a darle la dimensión espírita a sus obras y a su vida, mediante la siguiente comunicación:
“Ven a realizar tu otra obra, ven a mirar lo inabordable, ven a encontrar lo imposible, ven a transbordar lo intransbordable, ven a justificar lo injustificable, ven a realizar lo irreal. Ven a probar lo improbable”.
El gran escritor era así invitado a ampliar su condición de poeta entrando en el conocimiento de Dios y del mundo más allá de la tumba.
En el libro “Víctor Hugo y Dios”, de Emmanuel Godo, se afirma que el contacto con las “mesas girantes” le dio la certeza no sólo de la existencia, sino de la presencia tangible de los Espíritus y que esta convicción le acompañó hasta su muerte.
A partir de 1855 en Jersey, en Bruselas, en París, los fenómenos sobrenaturales se hicieron presentes en su vida bajo muchos aspectos: ruidos, golpes de Espíritus en las paredes, visiones, premoniciones, o sea, él mismo estaba dotado de varias facultades mediúmnicas. Sus anotaciones personales así lo comprueban en agendas que describen las “intervenciones de lo desconocido”, conservadas actualmente en la Biblioteca Nacional de París.
Camilo Flamarión afirma en “Les Annales Politiques et Littéraires” de el 7 de mayo de 1899 lo siguiente:
“Víctor Hugo conversó conmigo algunos años antes de su muerte; él jamás dejó de creer en la manifestaciones de los Espíritus. Esa creencia inquebrantable, cuyas raíces se remontan a las experiencias de Jersey, en las frecuentes reuniones de las “mesas parlantes”, fue para el gigante de la literatura del siglo XIX, la motivación de su vida, de su trabajo y del amor para sus semejantes.”
En “Post Scriptum de mi Vida”, Víctor Hugo dice: “Todas estas cosas, Espiritismo, sonambulismo, catalepsia, segunda vista, mesas parlantes, golpeadores invisibles, enterrados de la India, comedores de fuego, encantadores de serpientes, etc.. tan fácilmente llevados a burla, quieren ser examinadas desde el punto de vista de la realidad. Hay aquí una cierta cantidad de fenómenos entrevistos. Si se abandonan estos hechos, tomad cuidado, los charlatanes se alojarán ahí, así como los imbéciles. No hay término medio: O ciencia o ignorancia. Si la ciencia no quiere estos hechos, la ignorancia los tomará. Si os recusáis engrandecer el espíritu humano, aumentareis la estupidez humana.”
Su gran interrogante y eterna búsqueda era sobre el sentido último de los seres y las cosas. El origen de su poesía romántica como también en las obras visionarias se fundamentan en su fe en un Dios tan indefectible como original. Sus exigencias espirituales determinaron su elección estética, política y su visión de la Historia, que lo transformaron en un profeta inspirado. Predijo la globalización del mundo, la moneda única europea y la existencia de los vehículos espaciales que harían el intercambio sideral.
Al morir su último pensamiento fue para Dios y para el prójimo, Como se demuestra en su testamento: “Dejo 50,000 francos para los pobres. Deseo ser llevado al cementerio en su carro fúnebre. Recuso la oración de todas las iglesias, pido una oración a todas a todas las almas. Creo en Dios”.
Por ello se le considera como uno de los precursores del Espiritismo.
Basado en un artículo de María do Carmo Marino Schneider, SEI (Servicio Espiritista de Informaciones) Rua de los Inválidos, 34, Río de Janeiro-RJ-Brasil.)
3/08/2006
Churchill Espírita
Es necesario que proclamemos, sin temor de contradicción: Winston Churchill era espírita convencido. La revista "Careta", de 15.01.55, divulga que, por ocasión de la guerra de los Boers, cuya cobertura estaba por hacer para el "Morning Post", cierto día, Churchill se hallaba perdido, en el interior de África, solo, desarmado y amenazado por muchos peligros. Dedicándose, ya, a los estudios espirituales; pero, todavía, preso de torturante escepticismo, resolvió apelar para su Guía Espiritual. Atendida, de pronto, su oración, fue irresistiblemente guiado, reencontrando, fácilmente, el camino e la seguridad.
Desde entonces, Churchill, igual que su colega Makenzie King, primer ministro canadiense, se volvió fervoroso adepto del Espiritismo. Pasó a consultar los Espíritus, siempre que decisiones importantes le eran reclamadas.
En el Parlamento Británico, fue una voz resonante, en defensa de la causa espírita. Él mismo declaró, notadamente, durante la última Gran Guerra, obtuvo, más de una vez, ayuda de un poder extraño.
Su profesión-de-fe espírita, la hizo, en el Victoria Hall, en mayo de 1950, estando presentes Herbert Morrison, Stanford Crips, Clemente Attle y otras altas personalidades políticas.
El gran periódico francés, "La Prense", número 473, confirma la noticia, añadiendo detalles y finalizando con las siguientes palabras: "Feliz Inglaterra, donde los hombres aún los que se encuentran en mayor notoriedad, tienen el valor de hacer públicas sus opiniones".
Al final de su jornada terrena, casi nonagenario, Winston Churchill era un viejo-mozo, como si hubiese hecho abluciones en la "Fuente de la Juventud".
Texto parcial extraído del periódico "Tribuna Espírita" - enero/febrero - 1999.
Desde entonces, Churchill, igual que su colega Makenzie King, primer ministro canadiense, se volvió fervoroso adepto del Espiritismo. Pasó a consultar los Espíritus, siempre que decisiones importantes le eran reclamadas.
En el Parlamento Británico, fue una voz resonante, en defensa de la causa espírita. Él mismo declaró, notadamente, durante la última Gran Guerra, obtuvo, más de una vez, ayuda de un poder extraño.
Su profesión-de-fe espírita, la hizo, en el Victoria Hall, en mayo de 1950, estando presentes Herbert Morrison, Stanford Crips, Clemente Attle y otras altas personalidades políticas.
El gran periódico francés, "La Prense", número 473, confirma la noticia, añadiendo detalles y finalizando con las siguientes palabras: "Feliz Inglaterra, donde los hombres aún los que se encuentran en mayor notoriedad, tienen el valor de hacer públicas sus opiniones".
Al final de su jornada terrena, casi nonagenario, Winston Churchill era un viejo-mozo, como si hubiese hecho abluciones en la "Fuente de la Juventud".
Texto parcial extraído del periódico "Tribuna Espírita" - enero/febrero - 1999.
3/01/2006
Mediumnidad no es Espiritismo
Hay confusiones absurdas que se deshacen con un poco de estudio del asunto. Es ese el caso del Espiritismo no ser mediumnidad:
Espiritismo es doctrina.
Mediumnidad es fenómeno que está muy lejos de sólo existir ligado a los espíritas.
Tan notoria es la diferencia que, en referencia concreta de la doctrina y del fenómeno en las personas, que Kardec creó los neologismos espírita y médium, naturalmente con significados muy distintos. El primero es el adepto de la idea. El segundo es la persona que tiene facultades mediúmnicas (aquellas que permiten intercambiar información entre este plano de vida y el pos mortem; el médium es un intermediario entre dos dimensiones: la espiritual y la material).
El Espiritismo no sólo en nada se asemeja a brujerías, supersticiones o creencias, como tampoco es, como dijimos, mediumnidad. La mediumnidad, como fenómeno paranormal no utilizado, es neutra, sirve para el bien o no. El Espiritismo señala siempre hacia la edificación del bien. Pero, en la práctica, hay siempre una utilización del fenómeno mediúmnico. Aquí debemos hablar de mediumnismo, que es, como dijimos, el fenómeno practicado de acuerdo con las ideas propias de quien lo practica, cualesquiera que ellas sean.
Existen, por ejemplo, los llamados sincretismos afro-religiosos, como la Umbanda y otros, y existen, por igual, personas habituadas a las religiones tradicionales que, tal vez por se sentirse insatisfechas, verificando la existencia concreta del fenómeno mediúmnico, lo practican, incorporándole sus ideas personales. Después, usan y abusan de la palabra espiritismo y dicen ser espíritas sin serlo. Pero eso poquísimo tiene que ver con la doctrina espírita. ¿Y, por qué «poquísimo»? Simplemente porque el eslabón común, único y singular es la mediumnidad. Mediumnidad que es neutra, no tiene valores propios, pues depende de los valores de quien la utiliza y para qué.
Autor: Jorge Gómez - Vice Presidente de la Federación Espírita Portuguesa.
Traducido del portugués por Alianza
Espiritismo es doctrina.
Mediumnidad es fenómeno que está muy lejos de sólo existir ligado a los espíritas.
Tan notoria es la diferencia que, en referencia concreta de la doctrina y del fenómeno en las personas, que Kardec creó los neologismos espírita y médium, naturalmente con significados muy distintos. El primero es el adepto de la idea. El segundo es la persona que tiene facultades mediúmnicas (aquellas que permiten intercambiar información entre este plano de vida y el pos mortem; el médium es un intermediario entre dos dimensiones: la espiritual y la material).
El Espiritismo no sólo en nada se asemeja a brujerías, supersticiones o creencias, como tampoco es, como dijimos, mediumnidad. La mediumnidad, como fenómeno paranormal no utilizado, es neutra, sirve para el bien o no. El Espiritismo señala siempre hacia la edificación del bien. Pero, en la práctica, hay siempre una utilización del fenómeno mediúmnico. Aquí debemos hablar de mediumnismo, que es, como dijimos, el fenómeno practicado de acuerdo con las ideas propias de quien lo practica, cualesquiera que ellas sean.
Existen, por ejemplo, los llamados sincretismos afro-religiosos, como la Umbanda y otros, y existen, por igual, personas habituadas a las religiones tradicionales que, tal vez por se sentirse insatisfechas, verificando la existencia concreta del fenómeno mediúmnico, lo practican, incorporándole sus ideas personales. Después, usan y abusan de la palabra espiritismo y dicen ser espíritas sin serlo. Pero eso poquísimo tiene que ver con la doctrina espírita. ¿Y, por qué «poquísimo»? Simplemente porque el eslabón común, único y singular es la mediumnidad. Mediumnidad que es neutra, no tiene valores propios, pues depende de los valores de quien la utiliza y para qué.
Autor: Jorge Gómez - Vice Presidente de la Federación Espírita Portuguesa.
Traducido del portugués por Alianza
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