11/13/2006

Generación Espontánea

Carlos de Brito lmbassahy

Uno de los asuntos más polémicos, sin duda, con respecto al surgimiento de la vida en nuestro planeta se refiere a la forma por la cual la vida biológica pueda haber surgido.

Varias son las hipótesis, inclusive la de que algún bólido haya conseguido atravesar la atmósfera sin encenderse o, como mucho, permitir que la vida biológica en él existente pudiese llegar hasta su superficie, habiéndose sumergido en el agua donde se pudo reproducir.

Hipótesis fantástica, sin duda, y de veras ilusoria, aún así, admisible, en último análisis.

Hay, aún la esperanza de que vidas bajo forma de esporas, que flotan sobre nuestra atmósfera puedan haber penetrado y, gradualmente, irse dejando atraer por su gravedad hasta llegar lentamente al suelo.

Todas las hipótesis avanzadas alejan cualquier condición de admitir la generación espontánea.

Pero el científico Murray Gell Mann, que descubrió el quark, al realizar diversos experimentos en el acelerador de partículas de la Universidad de Stanford (EEUU) donde trabaja, consiguió constatar el choque entre una partícula material, el electrón y su anti-materia correspondiente, el positrón.

En principio, la hipótesis era que, al colisionar, por tratarse de partículas correspondientes, una neutralizaría la otra y ambas se tornarían en la energía fundamental de que se compusieron.

Sólo que no fue eso lo que ocurrió, las dos continuaron activas y, explicando el fenómeno, el gran físico norte americano, llegó a la conclusión de que ellas deberían ser comandadas por un agente externo al universo (físico) al cual denominó como agente estructurador (frameworker).

Esto corroboraba la hipótesis de Werner Heisenberg que, al anunciar su famoso Principio de Incertidumbre señaló que las partículas que se desviaban de su trayectoria tenían voluntad propia, como ovejas descarriadas. Palabras que definían algo extraño en las mismas. Ellas no obedecían, como las demás, al comando del impulso para alcanzar a un blanco (objetivo) pre-determinado.

Con la teoría de los agentes estructuradores se puede admitir, aunque vagamente, la hipótesis de que también habían agentes biológicos capaces de interaccionar con las moléculas orgánicas existentes en la Tierra haciéndolas transformase en vidas primitivas, como el plancton.

No sería una generación espontánea como tal, sino una generación bajo comando externo.
(NR.-Parece que Kardec se aproximó más a esta información que los científicos de su época)

La hipótesis toma cuerpo con el hallazgo del observatorio Heck II de Hawai que sugiere enfáticamente que la estrella Alfa Centauro está estructurando un sistema planetario bajo la acción de agentes desconocidos que actúan sobre el polvo cósmico de su entorno, condensándolo bajo la forma de planetas solares.

¿Serán esos agentes las formas espirituales que la propia Religión ignora? Tendrían ellos la facultad de extenderse a las dimensiones, más allá de la vida humana, hasta las partículas elementales de la materia?

El gran problema es conciliar la hipótesis religiosa con los descubrimientos científicos.

(Publicado en Correo Fraterno del ABC Nº 370 de Noviembre de 2001)

11/08/2006

La Musa de Gregorio

En su última participación en nuestro programa radial de los miércoles a las 8:00 PM por la radioemisora WKJB de Mayagüez, el compañero Gregorio Rivera Soto exhibió su maravillosa y espontánea maestría de la trova improvisada. Escribió sendas décimas al tratar sobre los temas de la mediumnidad infantil y la ciencia no-espírita, Las incluimos a continuación para deleite de todos.

Sobre la mediumnidad infantil:

Al igual que abre la flor
para liberar su esencia,
así abre su conciencia
el niño con gran amor,
así agregando valor
e información a su mente
y su facultad durmiente
ostensible se va haciendo,
y del niño va emergiendo
el médium adolescente.

Sobre la ciencia no-espírita:

Elementos de la ciencia
y del método científico
son instrumentos magníficos
para la espírita esencia.
Pero es notable la ausencia
del cientíifico en su estrado
que busca de lado a lado
con fatigosa agonía,
pues la ciencia todavía
espíritus no ha encontrado.